jueves, 3 de julio de 2008

leyendas atacameñas II


Licancabur se enamoró de Kimal. Ella no estaba muy por la labor, pero con el tiempo, al verlo siempre tan grande y fogoso dominando la cordillera acabó por corresponderle. Eran felices tal y que cual hasta que Joriques, el hermano de Licancabur que andaba por allá cerca se metió por el medio, enamorándose tambien locamente de Kimal. Licancabur, furioso de que su propio hermano quisiera robarle la polola, le cortó la cabeza haciendo de él un pequeño cerro de cumbre plana. El padre de ellos, Láscar o Boca de Fuego, cuando se enteró del percal decidió poner fin a la disputa exiliando a Kimal. Y ahora, la pobrecilla, teniendo que pagar el pato, domina sola la cordillera de enfrente y sólo el día del año nuevo mapuche, cuando tiene lugar el solsticio de invierno y su sombra se proyecta sobre la de Licancabur, consigue reunirse de nuevo con su enamorado el Volcán del Pueblo.

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