jueves, 26 de junio de 2008
leyendas atacameñas
y yo estoy pensando, que si realmente el pinchazo me consiguio purificar, tendre que hacer una gran apacheta delante de la cactacea..
sábado, 21 de junio de 2008
martes, 17 de junio de 2008
suspiro a la limeña
aquí transcribo un artículo de etiqueta negra
No me pidan, como dios, santificar las fiestas. No me refiero a las fiestas de guardar, sino a las de bailar, que son, en todo caso, aun peores. Odio bailar. Odio que la gente baile a mi alrededor así como otros detestan el humo del cigarrillo ( y tb detesto el humo del cigarrillo). La inmovilidad necesita su espacio y los festejos no han sido diseñados para respetar la individualidad del ser: quedarse solo en una mesa mientras todos bailan podría ser visto no como un derecho a la soledad (ganado en todas esas fiestas a las que nunca fuiste), sino como una prueba irrefutable de tu naturaleza antisocial. Es curioso que el simple hecho de no bailar resulte a veces, en el calor de una fiesta, insoportable para la gente que le gusta bailar, y en parte no voy a fiestas pq no soporto que no me soporten. Las fiestas se han convertido en una excusa para bailar, cuando debería ser al revés. Desde su promera fogata, el hombre ha danzado para provocar la lluvia, contentar a los dioses de ficción, apaciguar a los demonios reales, honrar a la Tierra y al Sol. ¿Qué clase de objetivo altruista puede haber en dos cuerpos que se sacuden y se soban, sudan y se rasguñan al ritmo de la última cumbia? Lo mismo puede hacerse desde posiciones menos musicales (y verticales): la ostentación del ritmo no es exclusiva de una pista de baile.
EL DERECHO A PERMANECER SENTADO EN UNA FIESTA
por daniel titingerNo me pidan, como dios, santificar las fiestas. No me refiero a las fiestas de guardar, sino a las de bailar, que son, en todo caso, aun peores. Odio bailar. Odio que la gente baile a mi alrededor así como otros detestan el humo del cigarrillo ( y tb detesto el humo del cigarrillo). La inmovilidad necesita su espacio y los festejos no han sido diseñados para respetar la individualidad del ser: quedarse solo en una mesa mientras todos bailan podría ser visto no como un derecho a la soledad (ganado en todas esas fiestas a las que nunca fuiste), sino como una prueba irrefutable de tu naturaleza antisocial. Es curioso que el simple hecho de no bailar resulte a veces, en el calor de una fiesta, insoportable para la gente que le gusta bailar, y en parte no voy a fiestas pq no soporto que no me soporten. Las fiestas se han convertido en una excusa para bailar, cuando debería ser al revés. Desde su promera fogata, el hombre ha danzado para provocar la lluvia, contentar a los dioses de ficción, apaciguar a los demonios reales, honrar a la Tierra y al Sol. ¿Qué clase de objetivo altruista puede haber en dos cuerpos que se sacuden y se soban, sudan y se rasguñan al ritmo de la última cumbia? Lo mismo puede hacerse desde posiciones menos musicales (y verticales): la ostentación del ritmo no es exclusiva de una pista de baile.
lunes, 16 de junio de 2008
regalándome los ojos
martes, 10 de junio de 2008
encandilada de la vida
En soho palermo es como para volverse loco. yo hablo con todos los tenderos,
y ellos me deshacen con sus palabras.
al final lo compro todo.
entre mayo y sarmiento
yo no sé si los tangos y las milongas entran en la categoría de "cortavenas", pero mientras la abuelilla de mi lado me deseaba que la ciudad me tratara bien, la vieja de enfrente no paraba de moquear. Y así fue. 
En Konex, disfrutando de la bomba de tiempo a ritmo frenético, me topé con Coni y el "chepibe" de Juanpi.
Toda una suerte.
viernes, 6 de junio de 2008
demuxoscolores ;)
como cantaba Pau,
el ritmo andino me sube los colores...





el ritmo andino me sube los colores...
y al puro estilo Billy Pilgrim, doy un salto en el tiempo y dejo algunas pinceladas de Valparaíso aunque quede ya muy lejos....
jueves, 5 de junio de 2008
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