La improvisación vital a la que me veo arrastrada últimamente los fines de semana va a acabar conmigo.
Dicen que en el Eden hay cavemen espasmódicos y eslovenas que bailan solas con sus caracolas.
Y que por la noche hay mucho gato solitario suelto.
A mí siempre me han gustado los gatos.
Y las caracolas.
domingo, 13 de abril de 2008
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